martes, 10 de abril de 2018

De nudos y lazadas, de apegos y recuerdos.

Existen muchos tipos de nudos, algunos son fáciles de deshacer, basta un poco de paciencia y habilidad. El nudo del zapato, puede que tenga dos o tres lazadas, que esté más o menos apretado, pero con un poco de tacto y tiempo, se desata sin más. Otros son más complejos, seguro que conocéis el nudo en la garganta, ese te ahoga y te enmudece, si.. ese cuesta un poco más. Es temporal, quizás sólo una congoja motivada por alguna escena emotiva en alguna de nuestras películas favoritas. Otros conoceréis el nudo en el estomago, ese es un poco más enrevesado, se siente de otra manera, no te enmudece pero te remueve cosas por dentro, quizás hasta el punto de soltar alguna lagrima. Después tenemos el nudo en el pecho, ese duele porque no te deja emanar hacía fuera, es el que bloquea el abrazo y la sonrisa sincera.

Existen otros nudos, mas sutiles y profundos, los nudo vitales, esos son aún mas costosos, se enquistan en tu ser y acortan tu cuerda. Esas lazadas son más doloras, se arraigan hacia dentro y echan raíces con tu dolor, creciendo dentro de ti, bebiéndose tu ser. Con el paso del tiempo, esos nudos se van haciendo mas fuertes, mas tensos, obligándote a ser cada vez más frío, más hermético. Veo a personas, apenas sin cuerda, incapaces de moverse, de tender lazos, inmersas en un mar estático de cordones infinitos.

No se trata de cortar la cuerda, se trata de deshacer nudos para poder crear lazadas. Vínculos de afecto sincero, cimientos donde construir nuevos puentes de amistad, de entusíasmo, de amor a la vida.  Estamos ligados a ese pequeño pijama que usábamos cuando eramos tan sólo unos chiquillos, a aquella camisa de lunares que ahora miramos con espanto, cosas materiales a las que nos apegamos de una manera irracional. Tan sólo son recuerdos, es pasado, quedan muchas emociones por llegar, quizás sea mejor guardar tan solo en el recuerdo aquello que nos ata para dejar hueco a lo que nos espera.

Es dificil soltar, es arriesgado salir, es complicado empezar. Nunca es tarde, los nudos se deshacen y en ese proceso, aunque no lo creas, se pude disfrutar, tan sólo inténtalo y empieza por el mas fácil. Poco a poco, ya verás como dentro de nada, tendrás mucha cuerda para empezar de nuevo, ya no tienes que enrollarla, tan sólo déjala tendida.


Por cierto, os dejo la canción inspiradora de esta entrada.
Rufus Wainwright - Complainte De La Butte ( From Moulin Rouge )

Esta entrada ha sido coescrita con BabyGeorge. :-)

Muak!