domingo, 23 de octubre de 2016

Balada para mi muertel

Las voces resuenan desde la oscuridad mas profunda y lejana.
Ecos de locura que invitan a la perversión, a la enfermedad y a la muerte.
Me ahogo en el alcohol abandonando mi ser a una búsqueda abocada al vacío.
Imágenes oníricas, luces difusas, entes abstractos, ruidos estridentes.
Vida perversa, guadaña temida y deseada.
Deseo de muerte y deseo de vida. Deseo de paz y demasiada tristeza por los demás. Demasiado amor ahogado.

Y en esa confusión, mi amigo me habla, me invita a un reencuentro.
Me siento triste y alegre a la vez.
Lo vuelvo a entender todo.

Y entonces me grito:
- ¡Siempre! ¡Siempre estaré aquí! Aunque la confusión me llene de dolor. Aunque el sufrimiento sea mi vida, continuaré buscándote, continuaré buscándome. Me moriré en el intento. Pero para eso estoy aquí. Necesito entender primero y explicar después.

Y nada más... y nada menos.
Os dejo con la canción que he estado escuchando mientras escribía estas lineas.
Se llama "Balada para mi muerte", del gran Piazzolla.
Esta versión que os dejo es maravillosa, la canta la gran Mina en español y el maestro Piazzolla  a su lado, un poco después murió.

Un beso.



Yo - Tu - Nosotros y Ellos.


A veces pienso que es interesante verse desde fuera.
Quizás lleguemos a conclusiones sorprendentes.

A mi me pasó una vez y lo que descubrí me impactó.

Ví a un chico perdido, dejándose el alma buscando respuestas, abandonándose a todo aquello que le aportara "LUZ", aunque fuera artificial.
Su mirada esta vacía, ausente, miraba pero no veía.
Estaba temblando, su cara mostraba una expresión distinta en cada centímetro de su piel.
Observé pánico, dulzura, comprensión, ansiedad, ira, locura y amor.
Su ser era un torbellino de emociones, parecía estar en un estado de aparente escucha, intentando asimilar conocimientos que emanaban de algo abstracto e incompresible.

Me acerqué a el, le abracé, le susurré al oído que tuviera paz, que dejara de buscar y se quisiera un poco mas. El hizo un atisbo de compresión, movió los ojos como si hubiera percibido algo y volvió a cerrarlos rápidamente.

Yo me quedé triste. Muy triste.

Intenté hablarte desde su interior. Le grité a oscuras un te quiero, con voz fuerte, estridente.

El volvió abrió los ojos de repente, parecía haberme escuchado.

Volví a gritarle sin palabras.
El cerró los ojos con semblante tranquilo. Asimilando mi mensaje.

Y el ahora está aquí escribiendo este blog.
Revelando el mensaje que yo le dije.

El quiere deciros algo:
- Hola mundo, tengo un mensaje que daros. Hace unos días escuché una especie de voz. Alguien dentro de mi me habló. Me dijo que dejara de buscara y simplemente fluyera, en base a mi intuición. Me dijo que el siempre estaba cuidándome, que me quería mucho y quería que tuviera paz. Me dijo que el era yo.

Nosotros queremos deciros algo:
- Sois, somos, UNO. Sin juicios, sin mente, sin dualidad. Tan sólo un espacio de luz común. Así que tranquilidad, relax, ánimo y confianza. Siempre hay alguien que te quiere y ese alguien eres tu mismo. Mímate, quiérete. Nadie mejor que tu para amarte. Prueba y verás.


Esto es lo que hemos escuchado mientras escribíamos esta entrada.
Un beso corazones!
:-)