Sabía que se llamaba Ana, habló con ella ayer, parecía joven....
Que fuera mujer le tranquilizaba.
Era un día clave, tenía que enfretarse consigo mismo.
¿Por qué pensaba tanto en caerla bien? Simplemente sería un nombre más...
45 minutos en llegar, tantos pensamientos por el camino.....
_ Ivan!!!
_ Soy yo!
La voz parecía firme, viril...
_ Ana no puede recibirte ahora, tienes que esperar, lo siento...
Una hora más!
Espera, miedos, mente, lucha....
De repente apareció...
_ Ivan?
_ Si.
_ Ven conmigo.
_ Aun estas sano.
En el silencio, el continuaba intentando agradarla.
_ Que moreno estás....
____________________________________________________________________________
Que moreno estás....
Bendita frase.
Agradecido regalo.
Medico y paciente...
Seres humanos.
Almas vibrantes.
Quería decirle tantas cosas...
Ahogó la sonrisa y simplemente dijo gracias....
Ivan se prometió que la proxima vez que la viera, el también le haría un regalo.
sábado, 13 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

3 comentarios:
Ella, Ana, no necesitaba mas regalo que su presencia...
En su compañía, los miedos son arrebatados por el viento.
Al lado de Iván: Bienestar, paz, regocijo.
Hoy, todos los que leemos esta historia nos sentiremos un poco Ana.
Sorprendente: Escucho llover, ¿será una de esas fascinantes tormentas de verano con olor a café?
Gracias por volver, Iván! ;)
Uffff!!!
me has puesto los pelos de punta.
Y es que no hay mayor angustia que la espera de noticias.
suerte,y por favor,sigue actualizando,los que te seguimos desde hace algun tiempo,lo agradeceremos mucho
Publicar un comentario