sábado, 30 de julio de 2016

La cita

No le había dedicado mucho tiempo a su atuendo, se veía guapo y eso era suficiente, tampoco sabia como era el. Un pantalón corto, un polito azul, moreno playero y unas deportivas. Look universal para todo tipo de mentes, de acuerdo, se sentía conforme con su imagen. Llaves, móvil, cartera, algo de efectivo... OK, tenía todo. Bajó las escaleras sin demasiado interés, atraído por un chico guapo y que buscaba algo diferente, solo sabía que su físico le atraía.
Tras 5 minutos llegó al punto de reunión,  el aún no estaba allí.. eso le molestó.
Después de 10 minutos y un mensaje de "Estoy llegando, lo siento.", el apareció. Se apoyó en el escaparte de una tienda y empezó a ojear el móvil. Les separaban tan sólo 20 metros de distancia pero un abismo de diferencias. 
Se sintió inseguro, el era demasiado guapo, demasiado alto, demasiado joven, demasiado bien vestido...
Pensó en huir, era fácil, simplemente tenia que alejarse y enviarle un mensaje disculpándose con alguna excusa coherente.
Pensó en acercarse con una sonrisa, proyectando un buen apretón de manos y una voz que denotara confianza.
Dejó de pensar y simplemente empezó a andar, mirando su cara y sin saber que hacer.... 
El le miró con cara extraña, de desconcierto, como alguien que no reconoce lo que espera. De repente sonrió y agitó la mano con aceptación.
Por fin estuvieron frente a frente.
- Hola! 
- Hola!
- Perdona he llegado un poco tarde.
- Nada, no te preocupes, no tiene importancia.
- Damos una vuelta?
- Claro!
El cortejo había comenzado.
Dos almas andando sin rumbo fijo.
Un alma vieja cuyo ser está perdido pero que aun confía en reconocerse a si mismo.
Un alma mas joven pero pulcra. Con ganas de amar y crecer.
Hablando del tiempo se conocen, estudian sus movimientos, se miran de vez en cuando a los ojos, intentando penetrar un poco mas en aquello que simplemente es.
- Tio! Que serio eres! 
El alma joven habló.
El alma vieja calló. Quería decirle que estaba cansado de vivir, de experimentar, de caerse y levantarse, de sujetar a su mente perversa, quería decirle tantas cosas que no pudo decir nada. Simplemente sonrió y dijo sin demasiada credibilidad... 
- Que va , no soy serio!
Continuaron paseando, tomaron algo, se miraron mas a los ojos, empezaron a contar alguna intimidad... 
Después de 3 horas llegó el momento de despedirse.
- Bueno! Pues nada... un placer, somos vecinos!
- Si! Vivimos cerca!
El semáforo se puso en verde para peatones, uno debía cruzar, el otro no.
- En fin.. hemos pasado un buen rato!
- Si! Ha estado bien!
Conversación absurda y miradas penetrantes intentando buscar una continuación.
El semáforo volvió a ponerse en rojo.
- Bueno! Pues nada... nos vemos!
- Si claro! Hablamos....
Ninguno de ellos quería alejarse, algo les conectaba, mantenían ese vinculo hablando del tiempo y prolongando el destino.
Los dos miraban esa luz roja esperando acontecimientos del otro.
Seguía roja...
- Bueno! Parece que tenemos que hablar un ratito mas... 
- Jajaja, eso parece.
Siguieron hablando del tiempo.
El semáforo se puso en verde para peatones.
El alma vieja toma la iniciativa. 
Le puso la mano sobre su hombre a modo de despedida, le miró fijamente a los ojos y le dijo:
- Me ha gustado mucho conocerte, me gustaría volver a verte. Cuando tu quieras. Ahora tengo que irme. 
El alma joven añadió:
- Nos vemos! 
Cada uno en su casa. FIN??
El alma vieja recibe un mensaje del alma joven.
- Oye, puedo ir a tu casa, me he quedado con ganas de estar contigo. Me invitas a tomar algo??
- Claro que si, VEN.
Cuando el llegó, el alma vieja se convirtió en el alma joven y durante un instante de desconexión, fueron uno.


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